XVII Muestra Nacional de Dramaturgia

Por Pedro Celedón

La Muestra ha sido asimilada en el circuito teatral, es valorada y conocida en el medio. Sin embargo detectamos que no existe el mismo posicionamiento del valor del texto teatral en la sociedad en su conjunto. 

Aliocha de la Sotta

Desde su VII versión (1999-2000) la Muestra ha continuado en cada uno de sus convocatorias con el formato de seleccionar entre cuatro a seis obras, luego publicar y realizar completamente su montaje. No tenemos la intención aquí de hacer un  estudio en profundidad del valor de cada una de ellas, pero es posible afirmar que estas instancias en su conjunto han estimulado a la escritura experimental, la investigación y la búsqueda de lenguajes estéticos tanto escriturales como escénicos, contribuyendo al enriquecimiento de la escena local. Según datos entregados para esta crónica por el Área de Teatro del CNCA, se han recibido desde la primera convocatoria a la fecha un total de 2.360 textos, participando en sus puestas en escena más de 600 artistas.

Los archivos de este gigantesco trabajo están en su totalidad en la suma de las diferentes  ediciones de los textos ganadores, del nutrido material audiovisual, los registros digitales y una buena cantidad de artículos de prensa. El ejercicio de la muestra anterior (XVI) realizada con la Directora artística Manuela Infante, produjo por primera vez un notable documento a modo de catálogo para su registro y memoria crítica, en el que se conserva en forma excautiva pasajes (entrevistas, conversaciones, análisis, testimonios) del proceso global en forma rigurosa,  aportando con ello a un registro de las visiones de artistas, críticos e investigadores de la escena que en ella participaron,  material que por su estructura es un aporte a la reflexión académica y que lamentablemente se publicó con solo 500 ejemplares.

La actual versión fue convocada el año 2015 manteniendo algunos rasgos que se instalaron en la convocatoria anterior, sobretodo en el aspecto de incentivar “el cruce de lenguajes, la confrontación de miradas y metodologías” que invocaba Manuela Infante (Directora artística del encuentro 2014), generando el interesante concepto de que el proceso global es la obra, por lo que acentuó fuertemente el trabajo participativo de todos los involucrados en ella, lo que es muy provocador y participativo en su estructura interna visualizándose claramente al leer el documento antes reseñado.

La XVII versión - la actual -  hace suya esta inquietud, respondiendo desde julio del 2016, con la instalación de un espacio físico en el cual todos los creadores podrán trabajar, dialogar e interconectarse en la medida que lo deseen y requieran (situación que abordaremos en nuestra bitácora desde mediados de septiembre). Se hace cargo también de un deseo que enunciara Ramón Griffero como participante del equipo de la muestra anterior, al realizar el llamado a “movilizar y masificar la escena de la dramaturgia para que le hable e impacte al país y que todo ese esfuerzo no quede y sea entre nosotros”.

La actual Dirección artística responde a este desafío planteándose desde  el inicio construir un nuevo hito que modifique el carácter del evento, generando un campo expandido para la resonancia del trabajo artístico en la sociedad. Sus directrices parten del reconocimiento que la Muestra ha sido asimilada en el circuito teatral y que es valorada y conocida en el medio. Sin embargo, detectan que no existe el mismo posicionamiento del valor del texto teatral en la sociedad en su conjunto.  Aliocha de la Sotta explica que esto es “necesario de considerar y que la tarea la debe asumir el encuentro,  puesto que es el único festival  de teatro público que existe actualmente en Chile  y debe responder a expectativas mayores de vinculación con el medio”.

Esta premisa  hizo que el equipo directivo proponga un modelo compuesto por     ámbitos fundamentales que implican tres ejes temáticos y operacionales: Educación, Regiones y Ciudadanía.

Interconectando estos ámbitos, la Muestra se inició meses antes de la convocatoria a los dramaturgos a concursar, potenciando y multiplicando un gesto que ya se había realizado en muestras anteriores: talleres en instituciones culturales y educativas de regiones,  incentivando a  la escritura teatral y al deseo de postular a este concurso. Posteriormente (después de octubre 2016) las obras ya escenificadas realizarán una gira significativa por algunas regiones y comunas. Es posible para  cada uno de nosotros informarnos con mayores detalles de este delicado trabajo revisando esta página.

El resultado de este esfuerzo por generar un campo expandido para la resonancia del trabajo artístico en la sociedad,  se puede observar en el siguiente cuadro en el que se desglosa por regiones de procedencia los 195 textos que se recibieron en la última convocatoria de obras.

Región de Tarapacá

1

Región de Antofagasta

3

Región de Atacama

2

Región de Valparaíso

19

Región Metropolitana

120

Región del Libertador Bernardo O´Higgins

6

Región del Maule

4

Región del Bío Bío

22

Región de la Araucanía

3

Región de los Lagos

1

Región de Magallanes y la Antártica Chilena

4

Extranjero

10

TOTAL

195

 

Los 195 concursantes se dividieron en 156 textos de autores emergentes  y 39 de autores de Trayectoria.  Las cifras de sus procedencias dejan en evidencia (una vez más) el centralismo cultural del país y la urgente necesidad de trabajar en provincias. Chile sin duda será más rico, interesante y verdaderamente plural cuando las regiones y el centro compartan en forma equilibrada. La diversidad que es deseable que aflorare en el siglo XXI es grande y este encuentro de dramaturgia desea contribuir a ello.

Una particularidad que deseamos resaltar es que por primera vez este encuentro  tiene a dos Directores artísticos  para compartir visiones y responsabilidades, habiendo sido ambos en su calidad de artistas participantes en muestras anteriores. El jurado del cual podemos obtener más información en esta página web (http://muestranacional.cl/jurado), estuvo compuesto por  María de la Luz Hurtado, Ramón Griffero, Christian Ortega y Víctor Carrasco, seleccionó a dos obras de autores con trayectoria y tres de emergentes para ser montadas integralmente, contándose entre los cinco dramaturgos  a uno de la Región de Valparaíso.

Quisiéramos compartir con Uds. lo que el jurado argumentó para la selección de estas cinco obras.

La vida terrestre de Nebraska,  de Bruce Gibbons (Autor Emergente  

Un muy complejo y multifacético texto. Logra equilibrar y entrelazar su ambicioso proyecto de transitar por diferentes citas a géneros teatrales, de cine y dramáticos. Su ironía inteligente no cae en el grotesco. La meta-teatralidad con Chejov muy bien trabajada en reescrituras entre la nostalgia y la actualización post Gran dinamismo escénico y textual, entre la filosofía, lo psicoanalítico y la ciencia ¿ficción? Sugerencias visuales, atractivas y contemporáneas. Tiene una mirada desencantada y fría actual, que se siente madura.        

La irreflexión de las cosas vivas, de Juan Claudio Burgos (Autor de Trayectoria).

Obra postmoderna en estructura narrativa. Buen texto que refleja el estado emotivo que envuelve la trama, se visualiza el entorno y las acciones, mantiene y desarrolla varios planos del conflicto. Te introduce a un dolor amoroso y suspenso, contenidos en una relación llena de tensión. Manejo de la narrativa, que se visualiza como un diario de vida, en un contexto represivo. Contiene deseo en las imágenes contenidas, en las miradas, la pasión, en los retraimientos, la obra pareciera estar en una eterna espera, que recorre la memoria, el detalle del cuerpo, bien contado. La inmersión de lo real, es posible percibir los detalles en los objetos. Los textos generan la visualización de la acción dramática, transmitiendo emociones que cruzan todo el texto. Conmovedora.

Tarde de veranode Ana Corbalán (Autora emergente)

Friso contemporáneo. Fragmentos unidos tangencialmente por un suceso: pérdida de 2 perros. Una especie de "impresionismo posmoderno" que capta instantes en la vida de la ciudad. Personajes cotidianos con piscología extraña, deshumanizada, mecanizada, sin capacidad de asombro, seres egoístas y literales  que han perdido toda escala ética. Personajes solos, sin arraigo, pertenencia: existen en una sociedad atomizada e individualista. Las reglas y las formas sociales parecen ser más importante que el espíritu que las anima o la razón que las originó. Muy buena técnica dramática para ser emergente: administra bien la información y mantiene la tensión dramática por sencillo que sean los acontecimientos. Buen manejo del ritmo, el diálogo y la teatralidad. Es muy interesante la reflexión que surge de los soliloquios animales. Estos nos invitan a pensar nuestra forma de vida actual al presentar a los perros como los únicos personajes de la obra que dudan, reflexionan y sienten angustia: Humanos bestias y bestias humanizadas que incluso se pueden suicidar.

Una pensión en Yungay, de Leonardo Gonzales (Autor de Trayectoria). 

Obra que erige un universo original alrededor del espacio de una pensión precaria en el Barrio Yungay. El texto explora el carácter emblemático de un lugar nacional y cruzado por batallas violentas pero en un espacio pedestre con vidas anónimas. Se esboza una cosmovisión   y una galería de personajes interesantes que circulan entre  la realidad y las ánimas.  Son seres desolados, que viven sumergidos en una violencia que se mezcla con claves pop y guiños paródicos. Especial interés resulta la incorporación a este mundo de íconos de la cultura cinematográfica, musical  y televisiva. Hay un buen manejo de la tensión y progresión dramática.  La obra destaca por un lenguaje cuidado y propio generando una poética y un mundo autónomo. Su trama está muy bien desarrollada.

La cuna de fuego,  de José Antonio Luer (Autor emergente).  

El relato se entrelaza en simbiosis con una estructura dramática propuesta, las situaciones adquieren varios planos de lectura y los conflictos escénicos generan suspenso, diálogos con profundidad dando una multidimensional dad a los personajes. Una propuesta que invita al morbo al espectador. Se percibe la sensibilidad del autor, que recorre, pero tiene síntesis en el lenguaje, lo que se agradece. Es interesante como se tejen los espacios y la entrada del primer monologo y las dimensiones del tiempo, es sobresaliente.